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Vocaciones a la
Compañia de Jesús
¿Qué
hacen? ¿Cómo se "fabrica" un jesuita? ¿Qué cualidades tiene
que tener un joven para ser jesuita?
No
nos creemos mejores que nadie. No somos tan perfectos como creen algunos
de nuestros amigos. Tampoco somos tan perversos como nos pintan algunos de
nuestros enemigos. Pero es un hecho innegable que los jesuitas hemos
estado envueltos en el conflicto, en las trincheras, desde nuestra fundación.
Nuestra vocación muchas veces nos exige estar presentes en las
encrucijadas de la historia, allí donde más se cuestiona la posibilidad
del Reino de Dios, de la vida plena para todos los hombres.
Este carácter "fronterizo",
de trinchera, factor importante de nuestros grandes aciertos y de nuestras
grandes caídas, ha marcado nuestro estilo de ser religiosos y nuestra
espiritualidad
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¿Qué tengo que hacer para ser
jesuita?
La decisión
de admitir a una persona a la Compañía de Jesús es el resultado
de un cuidadoso discernimiento. "Discernir" es lo mismo
que pesar razones, escucharse a uno mismo y a los demás, escuchar
a Dios en la oración, analizar, reflexionar. Mientras más difícil
es el proyecto que uno quiere realizar, mayor debe ser el cuidado
de preguntarse si uno tiene suficientes cualidades para llevarlo a
cabo.
- La
vocación, como la fe, la amistad y el amor, es un asunto de
generosidad y de riesgo. Amar es arriesgarse, es confiar la
propia persona en manos del otro. La amistad y el amor no
exigen garantías previas ni seguridades absolutas. El que ama
no dice: "Seré tu amigo o te querré cuando esté
absolutamente seguro de tí". La seguridad en otro viene
después de la entrega, no antes.
- La
vocación es iniciativa de Dios, no nuestra. No nos levantamos
un día y decimos: "Yo voy a ser religioso, yo voy a ser
jesuita". Tenemos que esperar a que nos inviten y saber
reconocer la invitación cuando llegue a nosotros.
- Al
invitar, Dios es tan respetuoso que su tono no es el de la
orden imperiosa ni de voz de trueno. Es más bien como el tono
de la insinuación, de la brisa suave, que no violenta ni
fuerza la libertad del hombre. "Si quieres...".
- La
vocación es como una mesa que se apoya en cuatro "patas":
- La
experiencia de Dios que llama.
- Las
cualidades humanas necesarias.
- Las
necesidades objetivas del mundo en que vivo.
- La
aceptación de mi llamada por parte de la congregación
religiosa o del seminario.
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Si deseas hacerne alguna
pregunta sobre la vocación sacerdotal escríbeme Padre
Tino o llámame al 305-596-0001 |