3. Y iba todavía empeorando, sin poder comer y con los demás accidentes que suelen ser señal de muerte. Y llegando el día de San Juan, por los médicos tener muy poca confianza en su recuperacion, fue aconsejado que se confesase; y así, recibiendo los sacramentos, la víspera de San Pedro y San Pablo, dijeron los médicos que, si hasta la media noche no sentía mejoría, podia darseme por muerto. Yo solía ser devoto de San Pedro, y así quiso nuestro Señor que aquella misma media noche comenzase a sentir mejoria; y fue progresando tanto, que de ahí a algunos días se juzgó que estaba fuera de peligro de muerte.