71. Y ansí se determinó de ir a París a estudiar. Cuando el peregrino en Barcelona consultaba si estudiaría y quánto, toda su cosa era si, después que hubiese estudiado, si entraría en religión, o si andaría ansí por el mundo. Y cuando le venían pensamientos de entrar en religión, luego le venía deseo de entrar en una estragada y poco reformada, habiendo de entrar en religión, para poder más padescer en ella; y también pensando que quizá Dios les ayudaría a ellos; y dábale Dios una grande confianza que sufriría bien todas las afrentas y injurias que le hiciesen. Pues como a este tiempo de la prisión de Salamanca a él no le faltasen los mismos deseos que tenía de aprovechar a las ánimas, y para el efecto estudiar primero y ajuntar algunos del mismo propósito, y conservar los que tenía; determinado de ir para París, concertóse con ellos que ellos esperasen por allí, y que él iría para poder ver si podría hallar modo para que ellos pudiesen estudiar.
72. muchas personas principales le hicieron grandes instanzias que no se fuese, mas nunca lo pudieron acabar con él; antes 15 ó 20 días después de haber salido de la prisión, se partió solo, llevando algunos libros en un asnillo: y llegado a Barcelona, todos los que le conoscían le desuadieron la pasada a Francia por las grandes guerras que había, contándole ejemplos muy particulares, hasta decirle que en asadores metían los españoles; mas nunca tuvo ningún modo de temor.